La búsqueda del equilibrio en la gama alta: Pixel 7 Pro y la sorpresa de RedMagic

En el inmenso y competitivo universo de Android, la búsqueda de un celular que ofrezca una experiencia premium sin vaciar la cuenta bancaria es una constante. Durante mucho tiempo, el Google Pixel 7 Pro se posicionó como una de las grandes esperanzas para la gama alta, prometiendo sobre el papel todo lo necesario a un precio más contenido que su competencia directa. Hablamos de un dispositivo de gama súper alta por debajo de la barrera de los 1.000 euros, equipado con una de las mejores cámaras del mercado y una apuesta en software que difícilmente tiene rival en el ecosistema de Google. Sin embargo, el mercado no se detiene y surgen competidores inesperados como el RedMagic Air 11, un equipo que, por cerca de 500 dólares, ha logrado hacerme dudar de mi lealtad hacia la familia Pixel. A continuación, desglosamos las luces y sombras de estos dos terminales que, cada uno a su manera, redefinen la relación calidad-precio.

Diseño y construcción del candidato de Google

Al analizar el Pixel 7 Pro, es imposible ignorar la evolución en su línea de diseño. Si bien Google introdujo una estética distintiva con la generación anterior, en este modelo el módulo de cámaras pasa a ser de aluminio cepillado o mate, dependiendo de la versión. Aunque mantiene una personalidad única, esta decisión trae consigo inconvenientes notables: el material se ensucia con gran facilidad y es propenso a los micro rayones; basta con apoyarlo en una mesa sin funda para marcar el módulo, lo que le resta esa sensación premium que sí lograba su predecesor. Además, el equipo sigue siendo bastante resbaladizo y la ubicación de los botones resulta algo contraintuitiva para lo que acostumbramos en Android, con un botón de desbloqueo difícil de alcanzar y unas teclas de volumen que presentan una ligera holgura, un detalle de acabado que debería cuidarse más en este rango de precios.

Al darle la vuelta, encontramos un panel con una curvatura 2.5D menos pronunciada que antes, lo cual se agradece, aunque el escalón entre el marco y la pantalla es perceptible al tacto, marcando un pequeño paso atrás en el refinamiento del diseño. A pesar de estas imperfecciones y de ser un celular de dimensiones considerables, el Pixel 7 Pro mantiene su estatus de producto de gama alta. Su pantalla de 6,7 pulgadas con tecnología pOLED y tasa de refresco adaptativa de hasta 120 Hz ofrece una experiencia multimedia sobresaliente. Es importante mencionar que, aunque el panel soporta resolución Quad HD+, el teléfono viene configurado de fábrica en Full HD+, por lo que recomiendo ajustar este parámetro para aprovechar todo el potencial visual del dispositivo, ya que el impacto en la batería es mínimo.

La inesperada competencia: RedMagic Air 11

Justo cuando uno cree tener claro cuál es el referente, aparece un dispositivo que cambia las reglas del juego. He sido fanático de los Pixel durante años, pero el RedMagic Air 11, con un precio que ronda los 529 dólares, me ha hecho replantear mis prioridades. Tras revisar varios equipos de esta marca, queda claro que su evolución es constante. Si bien el modelo 11 Pro es una bestia absoluta para el gaming, esta versión “Air” se presenta como una opción más estilizada y ligera, sin sacrificar potencia. No se dejen engañar por el nombre o el precio más bajo; este equipo monta el procesador Snapdragon 8 Elite, acompañado del chip de juego RedCore R4 y una monstruosa batería de 7.000 mAh, todo gestionado por un sistema de refrigeración activa de nueva generación.

Experiencia de uso y fluidez extrema

Lo primero que salta a la vista con el RedMagic es que es un equipo sumamente atractivo. Tiene un diseño ligeramente cuadrado pero elegante, que se siente muy bien en la mano. Pero donde realmente brilla es en su interfaz de usuario. La fluidez es tal que las animaciones parecen mantequilla, gracias en gran parte a su capacidad para alcanzar una tasa de refresco de 144 Hz. En la configuración de pantalla, el sistema permite alternar entre modo automático, 60 Hz, 90 Hz, 120 Hz y los mencionados 144 Hz. Aunque en el modo automático noté que al entrar en los ajustes la tasa bajaba a 120 Hz y costaba que volviera a subir en el uso cotidiano de aplicaciones, la experiencia visual al descargar y jugar títulos exigentes como “Diablo: Immortal” fue impecable, con una reproducción de video asombrosamente suave y colores vibrantes.

Veredicto de convivencia

Aunque el RedMagic Air 11 está claramente enfocado al público gamer, no dudaría en convertirlo en mi teléfono de uso diario para cualquier tipo de tarea. Su interfaz es tan pulida que Google debería tomar nota para sus propias implementaciones de Android. Es cierto que el Pixel 7 Pro ofrece esa “magia” en fotografía y un software inteligente respaldado por el chip Tensor G2 y la seguridad del Titan M2, pero la propuesta de RedMagic demuestra que no es necesario gastar una fortuna para tener un rendimiento de élite. Mientras el Pixel defiende su territorio con una cámara excelsa y funciones exclusivas, el RedMagic Air 11 se planta como una alternativa feroz que, por una fracción del costo, entrega potencia bruta y una experiencia visual que hay que probar para creer.